miércoles, 25 de marzo de 2009

La trama

Imagen: Sylvia Plath con su hijo Nicholas, en 1962

En su último poema, Sylvia Plath escribe: “The woman is perfected”, a continuación abre la espita del gas y se quita la vida. Cuarenta años después un hijo suyo se suicida en Alaska… Las tramas, decía DeLillo, derivan hacia la muerte, pero para alcanzar su perfección, como en el poema de la madre, son necesarias las repeticiones, las variantes y las simetrías del destino. Para que su horror sea perfecto, escribía Borges, el César ha de reconocer algo familiar en la muerte que viene a ajusticiarle. Así el hijo, plegado de nuevo hacia el cuerpo de su madre. Él, como el César, como el gaucho de diecinueve siglos después, tampoco sabe que muere para que se repita una escena…