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Sobre decadencia y restauración (divagación estival)

Un edificio, para Ruskin, es como la vida de un ser humano: está sometido a un proceso de decadencia en el que esa vida manifiesta su belleza, porque en su opinión los caracteres esenciales de la belleza están en gran medida subordinados a la expresión de la energía vital en los objetos orgánicos, o a la sumisión a esa energía en los objetos naturalmente pasivos e impotentes. Como todo lo que resulta vital, un edificio es precioso y delicado, frágil no tanto en su robustez como en la manifestación de su decadencia. Eso significa que hay que respetar todas sus etapas, y eso significa, también, que hay que dejar que un edificio muera, es decir, que se convierta en ruina. La ruina forma parte de la vida de un edificio igual que la muerte forma parte de la existencia humana.En opinión de Ruskin, la intervención en arquitectura para paliar los efectos de esa decadencia natural hace intolerable la restauración. Porque restaurar no es conservar; es falsear, es destruir al crear una copia, un…

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