sábado, 12 de febrero de 2011

Ojos como flores

"Dos hermanas en la terraza" Pierre-Auguste Renoir (1841-1919)
Este fin de semana se clausura la exposición de Renoir en El Prado. Como colofón a ese final (que no llegaré a ver) encuentro este apunte de Jules Renard, del 21 de octubre de 1904: «Renoir, quizá el mejor (…) a este no le asusta la pintura: mete todo un jardín en un sombrero de paja. Primero te deslumbra. Luego miras, y las bocas de sus chicas sonríen con una finura… ¡Y esos ojos que se abren como flores!…». Ya sé que para observar un jardín no es necesario ir a un museo, por algo la Naturaleza es superior al arte, pero aún así me hubiese gustado ver la exposición, porque los cuadros de Renoir son como esos jardines que crecen en el balcón de casa; flores que se abren secretamente, sólo para nosotros, una obra íntima que precisa nuestra exégesis, y sólo en la intimidad podemos convertir una flor (unos ojos) en objeto de devoción…